domingo, 7 de junio de 2009

Waterfalls

El viaje en bus desde Salta a Puerto de Iguazú finalizó el 29 de Abril a las 13:30, casi 23 horas en el peor bus de todos los que tomé para moverme por Argentina. Cuando la del sillón de delante tumbaba a tope su respaldo, me quedaba atrapada y no podía salir a estirar las piernas, ni al baño, que por otro lado no tenía grifo para refrescarse un poco.

Además de los "piquetes" que encontramos por todo el camino y el abogio del humo que entraba dentro del bus, no nos dieron mas que galletas, alfajores y resfresco de lima (tipo 7up, pero marca la rana feliz) durante todo el viaje y como además ibamos con retraso por los cortes de carretera, en las paradas oficiales (media hora), no nos dejaban apenas bajar a respirar algo de aire de la estación de buses y para arriba rapidito, ni que decir tiene que no había tiempo para comprar algo decente de comida... ¡o al menos salado!.

Cuando llegué y solté mis cosas en el hostel, me fui a pasear por la ciudad, tal como había estado haciendo en cada sitio al que llegaba, busqué el mercado y busqué las agencias organizadoras de visitas y me dieron el notición: el río estaba muy seco y la excursión que pensaba hacer (paseo explicativo en 4x4 por la selva, trekking y paseo en gomón hasta el salto San martín, donde nos mojaríamos), llebaba 2 semanas sin hacerse por falta de agua, asi que me aconsejaron ir directamente al lado brasileño a ver si desde ese lado si se podía hacer (aunque me constaba que el precio era más alto, ¡pero joder!, había cruzado medio mundo) y probar suerte a ver si al día siguiente subía el nivel del río.

Todo, todo, todo valió la pena ante esa vista extraordinaria.


Desde el lado brasileño

Al final pude hacer la excursión, todo un lujo.

Y nada, comenzó Mayo con algo de morriña de casa, familia y amigos, pero intenté no hacerle demasiado caso para disfrutar a tope de ¡lo que me esperaba!

Ya tenía pensado hacer dos visitas al parque por el lado Argentino, porque todos con los que hablé coincidieron en que un día era muy estresante, asi que cuando llegué fui a preguntar si hacían la excursión y ¡la hacían por primera vez en dos semanas!.
Tras la excursión, (que para mi, personalmente fue mas emocionante que la del lado brasileño) en la que tuve un pequeño altercado con una francesa cara dura, me fuí directamente a hacer la Isla San Martín, donde me sequé y después de eso recorrí el paseo inferior y el superior, dejando la garganta del Diablo para el día siguiente.
Me volví casi arrastrándome de cansancio a la habitación del hostel donde después de una ducha fresquita entré en trance hasta la mañana siguiente.


Nada, ni nadie me habría preparado para ese espectáculo de fuerza de la naturaleza que es la Garganta del Diablo.


Desde el lado argentino

Ya sólo me quedaba reunirme con los amigos Porteños por 3 días, hacer unas compras de última hora y lo mas duro: prepararme para la vuelta....

(videos y foto de chipsoni@)

4 comentarios:

Hyku dijo...

Con semejante relato del viaje, deberías pedir subvención al Patronato de Turismo de Argentina
;-)

Besos viajeros

Chipsoni@ dijo...

Hombre, es que un mes da para mucho ;-)

De todas formas me pensaré eso de pedir la subvención de marras, que buena falta me hace.

Besos subvencionados.

tu dijo...

Madre mía, qué impresionante, maja, flipo. Qué suerte haber visto eso!!

Chipsoni@ dijo...

La verdad es que si, que me considero una afortunada.
Ya me queda poquito que contar.