miércoles, 13 de diciembre de 2006

Lotería de Navidad

Boletos volando, brillantina y copos de nieve envolviéndolo todo; grises, blanco y negros que explotan en mil colores cálidos; ilusiones, encuentros y esa musiquilla que evoca magia y esperanza.
Esta navidad, como todas, en mi curro me han regalado unas participaciones de la lotería de la empresa, pero este año, a mi, ya me ha tocado la lotería.
No es que los rechazara si me cayeran unos milloncejos, pero siento que ya soy bastante afortunada.

He dado un brinco y en un abrir y cerrar de ojos he visto lugares hermosos, mares de plata bellísimos, lenguas de mar invadiendo la tierra, bosques frondosos llenos de magia, ciudades monumentales, pueblos encantados y una gente sorprendentemente cálida e increíblemente modesta.

Me he enamorado de una tierra que nada tiene que ver con la mía y sin embargo ya la siento como parte de mi.

He comido sus comidas, bebido sus bebidas, bailado sus bailes, perdido en sus calles, escuchado sus músicas y sus historias. Los he tocado, abrazado, besado. He reído, llorado, charlado, hablado en serio y bromeado. He conocido su famosa sorna, su retranca y también su ternura y delicadeza.

Ya no necesito que me toque la lotería, porque tengo una nueva hermana, mágica y resplandeciente como una ninfa del bosque y al mismo tiempo carnal y explosiva como sólo pueden serlo algunas mujeres de sangre caliente.
Etérea y pedestre, todo en ella es sorprendente y hermoso y de la mano de mi querida hermana he conocido una tierra que jamás podré arrancarme del corazón.

Pestañea querida amiga y en un brinco volveré a saltar charcos contigo, a mojarnos y a reírnos, porque da igual si llueve o hace sol, en el paraíso y de tu mano mi boleto es ganador.


8 comentarios:

ninfa secreta dijo...

Ay, jo. Se me han saltado las lágrimas. No me atreví a llamarte hermana, me parecía demasiado presuntuoso por mi parte, pero para mí _que no las tengo_ nada define mejor mi amor por tres o cuatro estupendas personas.

Pestañeo pa que no me corran las lágrimas y, descuida, soy muy pesada, yo daré mis brincos también y no te dejaré desaparecer. Para los seres únicos tengo un olfato que no falla nunca.

TE quiero (Dios, me repito...)

Chipsoni@ dijo...

Ningún sentimiento puede ser presuntuoso.

Te espero preciosidad.

José Angel dijo...

Estoooo, permitidme que me cargue este maravilloso momento tienno, pero: ¿te ha dado ya por no responder a las prguntas? jajaja

Chipsoni@ dijo...

Me lo explique.

José Angel dijo...

El virus gallego, si ya lo decía yo.

Te narro mi primera experiencia con el tema:

Verano del 97, tres amiguetes que nos vamos para Galicia, llegamos a Santiago, aparcamos en el parking Juan XXIII, y cruzamos la plaza del Obradoiro para ir al HOstal Suso. LLegamos allí, y tras coger las llaves de la habitación, le preguntamos al dueño:

- Hemos dejado el coche en el parking JUan XXIII, pero hemos visto sitio en la calle, ¿se puede dejar el coche en esa zona en la calle tranquilamente o puede haber algún problema?

- El gallego: Pero, ¿lo habéis dejado dentro o lo habéis dejado fuera? Lo podéis dejar en la calle, pero los funcionarios os pueden joder, ...

O sea, 5 minutos de conversación para, al final, quedarnos como estábamos al principio.

A la primera gallega que me respondió concisa y directamente a una pregunta, además de dejarme descolocado, le pregunté si era de allí porque no me lo creía, jajaja.

Chipsoni@ dijo...

A pos a mi tod@s me respondian a lo que preguntaba, aunque la verdad es que yo pregunto poco, soy más bien de las que exclaman.

Siempre he preferido el ¡como estás!, a ¿como estás?, jejeje

Bicos.

José Angel dijo...

Dependerá del tonillo,¿no?
jajajaja

Chipsoni@ dijo...

Siempre, todo en la vida depende del tonillo.
Preguntas, exclamaciones, afirmaciones, negaciones, todo, jejeje