Boletos volando, brillantina y copos de nieve envolviéndolo todo; grises, blanco y negros que explotan en mil colores cálidos; ilusiones, encuentros y esa musiquilla que evoca magia y esperanza.
Esta navidad, como todas, en mi curro me han regalado unas participaciones de la lotería de la empresa, pero este año, a mi, ya me ha tocado la lotería.
No es que los rechazara si me cayeran unos milloncejos, pero siento que ya soy bastante afortunada.
He dado un brinco y en un abrir y cerrar de ojos he visto lugares hermosos, mares de plata bellísimos, lenguas de mar invadiendo la tierra, bosques frondosos llenos de magia, ciudades monumentales, pueblos encantados y una gente sorprendentemente cálida e increíblemente modesta.
Me he enamorado de una tierra que nada tiene que ver con la mía y sin embargo ya la siento como parte de mi.
He comido sus comidas, bebido sus bebidas, bailado sus bailes, perdido en sus calles, escuchado sus músicas y sus historias. Los he tocado, abrazado, besado. He reído, llorado, charlado, hablado en serio y bromeado. He conocido su famosa sorna, su retranca y también su ternura y delicadeza.
Ya no necesito que me toque la lotería, porque tengo una nueva hermana, mágica y resplandeciente como una ninfa del bosque y al mismo tiempo carnal y explosiva como sólo pueden serlo algunas mujeres de sangre caliente.
Etérea y pedestre, todo en ella es sorprendente y hermoso y de la mano de mi querida hermana he conocido una tierra que jamás podré arrancarme del corazón.
Pestañea querida amiga y en un brinco volveré a saltar charcos contigo, a mojarnos y a reírnos, porque da igual si llueve o hace sol, en el paraíso y de tu mano mi boleto es ganador.
Dicho.
Hace 1 año
8 comentarios:
Ay, jo. Se me han saltado las lágrimas. No me atreví a llamarte hermana, me parecía demasiado presuntuoso por mi parte, pero para mí _que no las tengo_ nada define mejor mi amor por tres o cuatro estupendas personas.
Pestañeo pa que no me corran las lágrimas y, descuida, soy muy pesada, yo daré mis brincos también y no te dejaré desaparecer. Para los seres únicos tengo un olfato que no falla nunca.
TE quiero (Dios, me repito...)
Ningún sentimiento puede ser presuntuoso.
Te espero preciosidad.
Estoooo, permitidme que me cargue este maravilloso momento tienno, pero: ¿te ha dado ya por no responder a las prguntas? jajaja
Me lo explique.
El virus gallego, si ya lo decía yo.
Te narro mi primera experiencia con el tema:
Verano del 97, tres amiguetes que nos vamos para Galicia, llegamos a Santiago, aparcamos en el parking Juan XXIII, y cruzamos la plaza del Obradoiro para ir al HOstal Suso. LLegamos allí, y tras coger las llaves de la habitación, le preguntamos al dueño:
- Hemos dejado el coche en el parking JUan XXIII, pero hemos visto sitio en la calle, ¿se puede dejar el coche en esa zona en la calle tranquilamente o puede haber algún problema?
- El gallego: Pero, ¿lo habéis dejado dentro o lo habéis dejado fuera? Lo podéis dejar en la calle, pero los funcionarios os pueden joder, ...
O sea, 5 minutos de conversación para, al final, quedarnos como estábamos al principio.
A la primera gallega que me respondió concisa y directamente a una pregunta, además de dejarme descolocado, le pregunté si era de allí porque no me lo creía, jajaja.
A pos a mi tod@s me respondian a lo que preguntaba, aunque la verdad es que yo pregunto poco, soy más bien de las que exclaman.
Siempre he preferido el ¡como estás!, a ¿como estás?, jejeje
Bicos.
Dependerá del tonillo,¿no?
jajajaja
Siempre, todo en la vida depende del tonillo.
Preguntas, exclamaciones, afirmaciones, negaciones, todo, jejeje
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