miércoles, 27 de mayo de 2009

Vinos y Montañas

Tras las 17 horas de mi primer viaje en bus por tierras Argentinas, llegué a Mendoza el 20 de Abril y a sabiendas que tenía que rebajar un día de alguna estancia, ya que no tenía demasiadas expectativas puestas en ese lugar, pensé en que este era un buen sitio para recortar mi estancia, de sobra con 2 días y medio, seguro, por lo que antes que nada, en la misma estación de autobuses, compré el billete de ida a Salta.


El paseito por las bodegas no me deparó ninguna sorpresa... vista una, vistas todas y las degustaciones de vinos no consiguieron despertar mi interés, ya que los caldos que nos ofrecieron no eran ni de lejos lo mejorcito de cada casa, por lo que a la vuelta, reservé la excursión del día siguiente, además de sitio para una buena cata de caldos seleccionados para esa misma noche.



The Vines fue el sitio elegido por aclamación popular de mendocinos conocidos de casualidad y no falló el lugar. Una explicación de los exquisitos vinos, acompañada de quesos crema y panes caseros me hicieron acostarme de muy buen humor y bastante achispadita.... menos mal, porque la habitación del hostel era una reverenda porquería (mejor no entrar en detalles).

Por la mañana, bien tempranito y sin un ápice de resaca (es lo que tienen los buenos alcoholes), salí rumbo al Aconcagua, pero de camino me llevé la sorpresa de contemplar los Andes de una forma que no había visto hasta el momento.




Evidentemente el Aconcagua me sobrecogió y no es forma de hablar: corta la respiración.





Me llevé alguna sorpresa, agradable por lo bello e inesperado de algunas vistas y empecé a sentir haber rebajado todo el tiempo de este lugar, en vez de haberlo resuelto en dos mitades, como pensé en un principio.


Renombrable, como poco, la despedida a lo grande del vino mendocino con dos grandes adquisiciones, una de la bodega Bressia y otro de la bodega La Azul.


El descubrimiento de una ciudad lo suficientemente grande como para permitir perderme literalmente por sus calles y sus mercados (cosa que adoro hacer) y un almuerzo de lujo en un asador llamado Azafrán le pusieron el colofón a una estancia estupenda a pesar de su corta duración.

Mendoza se ha ganado por mérito propio mi admiración y eso que partía de mi absoluto desinterés.

(Fotos de chipsoni@)

5 comentarios:

LA CALLE VACÍA dijo...

Jo que envidia...preciosa descripción de un viaje de ensueño.
Un besote.

Hyku dijo...

Da gusto pasear de la mano de tus palabras...y me gusta el renovado diseño...

Besos que viajan

Chipsoni@ dijo...

Ya es la cuarta "entrega" de siete y me parece mentira que todo lo que esta en mi cabeza lo haya vivido yo.
Imposible de describir.
Maravilloso.

Besos, la calle.

Gracias por lo del diseño, es una plantilla regalada y algo modificada.
Basicamente es porque se me desconfiguró la anterior y no tenía copia de seguridad... cosas de informátifcos!!!

Un viaje de besos ;-)

tu dijo...

Lo de los vinos me da mucha envidia, me encanta descubrir nuevos gustos.

La plantilla me gusta mucho, pero me cuesta leer el texto, se me pierde con la textura del fondo...cosas de mi vista... tendré que ponerme las gafas :P

Chipsoni@ dijo...

Haré un estudio de mi alrededor y si hay concenso, lo volveré a cambiar.
No quiero yo ser culpable de la subida de dioptrías de mi amiguetes, jejeje.